Nací en Madrid y pasé mi infancia en USA, Suiza, Francia, Italia y Grecia. A los 8 años ya hablaba perfectamente 4 idiomas, no es pues de extrañar el mismo carácter ecléctico en mi búsqueda artística.

Realicé todo el secundario en Paris, especializado en ciencias,  además de hacer la Escuela Internacional de Danzas Clásicas y el Conservatorio de piano y guitarra.

Finalmente elegí Argentina como país de pertenencia y opté por su nacionalidad. Es aquí dónde mientras iba trabajando como bailarina profesional  fui terminando la carrera de Licenciada en Sistemas.

Mi vida es un camino abierto a la búsqueda, la investigación, el estudio, y en el medio algunas paradas porque surgieron lugares dónde valió la pena construir, compartir con otros y disfrutar del enorme goce de crear, para luego ya transformada  seguir andando.

La multiplicidad de lenguajes es  una necesidad en mi persona y la siento como algo natural. En todo lo que hago, la música, la danza, el canto y la palabra forman una unidad inseparable, razón por la cual me he especializado en unipersonales de teatro musical con un estilo muy personal.
No concibo en mí la danza sin el ritmo, el ritmo sin los tambores, la melodía sin el canto, el sonido sin la palabra,  la palabra sin estado, el estado sin significación. En el principio de la expresión humana esto era lo natural, (probablemente mi encarnación de paleolítica no debe estar muy lejana…) la separación es algo de nuestro tiempo.

Amo los números y comparto plenamente el nuevo paradigma sistémico-holístico (del que tanto habla Fritjof Capra) y esta postura me da sustento a todo lo que hago. He aprendido que entregarme al cambio, a las fluctuaciones de caos y orden inevitables, al abismo para luego reconstruir, me da una enorme libertad.